Narración

Los siete pecados capitales

21 septiembre

De rodillas en el confesionario, una arrepentida admitió que era culpable de avaricia, gula, lujuria, pereza, envidia, soberbia e ira:

Jamás me confesé. Yo no quería que ustedes, los curas, gozaran más que yo con mis pecados, y por avaricia me los guardé.
¿Gula? Desde la primera vez que le vi, confieso, el canibalismo no me pareció tan mal.
¿Se llama lujuria eso de entrar en alguien y perderse allí dentro y nunca más salir? Eso de que alguien entre en ti, se pierda y nunca más salga. Ese hombre era lo único en el mundo que no me daba pereza, y a su vez, lo único que me daba ganas de vivir. 
Yo sentía envidia. Envidia de mí. Lo confieso. Desde entonces no podía imaginar, ni soñar con estar en un ser que no fuera el mío. Seria contraproducente, no tendría ningún sentido.

Y confieso que después cometí la soberbia de creer que él era yo.
Y quise romper ese espejo, loca de ira, cuando no me vi junto a él.

Narración

La plenitud de la vida

25 junio

Harta del neoliberalismo, del abuso de autoridad, de las prisas, harta de los competentes y las competiciones, de la comida basura, de la ropa de marca y los televisores de plasma, del toque de queda.
Harta del modernismo, de los clichés y las modas, de los clones, de la burocracia y los tecnócratas. Harta de la justicia robada, de las verdades compradas, de los informativos, de los debates de televisión, de los partidos de televisión, de las series de televisión. De la televisión.
Hasta los ovarios de los plenos del congreso y del congreso, de los congresistas y de alimentar con nuestro sudor toda su familia. Hasta los ovarios de este machismo de base, del pánico a la mujeres libres y de los que juegan a privatizar sus úteros. Harta de no beber en los parques, de no fumar en los bares y de quitarle el mono a policías drogadictos con mis canutos y aguantar su prepotencia.
Harta de las exigencias y de la falta de todo: de amor, de besos, abrazos, arañazos, sonrisas, miradas complacientes, miradas sexuales, miradas furtivas, miradas de comunicación, de complicidad, de empatía, de sentido común, de sentido, de paz.
Harta también de la apariencia, de la gente que 'va de' y no es absolutamente nada, de los "tenemos que vernos, eh", de los que creen que influyen, de los medios de información, de las radio-fórmulas. Harta del sistema educativo, de las clasificaciones, del menosprecio a la creatividad.
Harta de acumular y acumular, de comprar y comprar, de gastar y tirar.
Harta del "acuéstate temprano", "no fumes", "no te drogues", "come a tu hora", "pórtate bien", "cuídate"... que no me cuido, joder, que no quiero vivir hasta los ochenta para jubilarme a los sesentaysiete, que muy bien lo tenéis que pasar en el asilo los que os torturáis cuidadosamente de críos. Harta de la seriedad, de la insaciabilidad, de la insatisfacción, de la puntualidad, del tiempo, los relojes, los horarios, las horas y todo lo que coarta mi libertad de decidir qué y cómo en cada momento. Harta del amor cursi, del casarse (porque sí), de tener hijos (porque así ha de ser), del amor insano, de la propiedad, de que intenten reprimirme, de que os repriman. Harta de la unilateralidad del amor y su lucha de egos, harta del amor que te venden en las marquesinas y cumplís a raja-tabla, harta de las cabezas cuadradas y del maltrato.
Harta del S.XXI y de las luces, del consumo exagerado, de las casas que joden las primeras líneas de playa, de las carreteras que dividen montañas, de los eufemismos y de los que siempre quieren quedar bien (por encima de todo). Harta del miedo que nos infunden y no nos deja follar tranquilxs.
Harta del rey, de la reina, del príncipe, de las infantas, de sus primos, sus cuñados, sus tíos, sus yernos, sus abuelos y todos sus muertos. De la realeza y de los vagos que viven a costa del resto. De la heteronomía hasta los treinta, de los colegios de curas, de los curas y sus curas. De las multinacionales, de los monopolios, de Monsanto, de los empresarios, de las empresas, harta de la jerarquía, de la oligarquía. Harta de esta democracia. 

Harta de que le hayamos robado plenitud a la vida. 
Harta de ser cómplice de todo esto. 
Harta de no saber cambiar nada sin el resto. 
Harta de estar harta.

Narración

70's

14 junio

En la mañana, reposan mis ideas como tumbonas abandonadas en un jardín de casa de veraneo de finales de los 70.
Todavía no es verano,
y os prometo, porque jurar no juro, que no toman el sol.
Realmente mis ideas están muy ocupadas. Hablan y debaten entre ellas, dan vueltas y mas vueltas sobre si mismas como lo hacéis muchas de vosotras, y a veces, como tantos polos opuestos, se cruzan y se aman.
Benditas contradicciones, qué loca me dejáis.
Así pues, mis ideas están muy ocupadas. Toman Southern Comfort y tienen fe en la condición humana,
y yo me río de ellas. 
Puedo ver como el sol va destiñendo el amarillo del típico patrón de rayas. Cada vez chilla menos, y mientras tanto yo escucho como me cuentas por qué aún estas enamorado de tu ex, tumbada en tu cama, y haciendo ver que me estremece tu sensibilidad. 
Quizás soy yo quién debería dejar de estar tan ocupada y de darme lástima. Obedecerme más.

Quizás me encantaría hacer como Elio y el melocotón y dejarme llevar
Quizás lo esté deseando
Quizás no me atreva.

Narración

Al mecanógrafo de mi vida

14 febrero

Lo intento, te juro que lo intento
pero no lo consigo.
Solo hago que asustarme de mi misma.
Solo hago que preguntarme quién soy y qué es lo que realmente siento. 
Es como si dentro de mí habitaran unas manos silenciosas e inquietas acariciando premeditadamente una máquina de escribir, redactando al detalle el guion de mi vida, sin que yo llegue realmente a percibirlo.
Ya he aprendido como funciona esto; te sonreiré, mis viciosos ojos brillaran, contaré hasta cinco inconscientemente y te besaré. Primero suave, un beso delicado, no vaya a ser que todo parezca demasiado preparado. Seguidamente querré sorprenderte, estremecerte, y te besaré fuerte y con ganas, con más ganas y deseo con las que probablemente te habrán besado nunca. 

No te lo negaré, no todo ha sido planeado; hay veces en que hago tan bien mi papel, que hasta me confundo a mí misma. Me siento a gusto, la ilusión me invade, casi llego a pensar que estoy a punto de quemarme aun estando a diez grados bajo cero, e incluso a veces, siento que siento.

Es triste, pero todo pasa en frente de mí, amores, pasiones, discusiones y emociones. Siempre salgo inerte de todas ellas. Nadie cala hondo, directamente nadie cala. Nadie enciende la mecha que hay en mí, no aparecen más que cerillas efímeras que no llegan a encontrar donde habitar su fuego.

Y yo cada vez estoy más helada.

Narración

Hipócrita

25 noviembre

Des de siempre he odiado la hipocresía. El no ser coherente con uno mismo, no tener las cosas claras, contradecirse y pisar sobre argumentos que se tambalean, que no hay por dónde cogerlos. Normalmente me alejo de las personas hipócritas puesto que estas no me interesan, me aburren
Así pues, ¿puede una alejarse de sí misma?
Últimamente siento que en algunos aspectos de mi vida me he vuelto hipócrita, ando confundida y pisando con pies de plomo sobre cristal, como si tuviera miedo de que este pudiera romperse en cualquier momento, o yo.
Siento que no soy fiel a mi misma, que lo que pienso y lo que digo no concuerdan, que por las mañanas me levanto por inercia, y vivo por compromiso de mi condición de mortal. 

Me parece absurdo, e incluso me molesta verme obligada a "compartir" mi día a día en las redes sociales, y me molesta aún mas saber que a nadie lo importa qué haga en ellos, pero aún así no se pierden uno. Me agobia pensar que personas a las que hace años que no veo, aún deben recordar incluso qué hice el fin de semana pasado. Así pues, ¿cuál es esa necesidad de hacer pública esa información inútil?
Detesto sentirme atada, y más si es a un teléfono móvil, saber que en cualquier momento estoy a disposición de quién lo requiera, pero aún así, si en un día nadie me reclama ya me siento un poco sola. Entonces, ¿debería prescindir de él?

Me apasionan las personas, no la gente, las personas. Siete mil quinientos ochenta y tres millones de humanos en el mundo actualmente, estoy segura de que entre la cantidad de gente con la que me he cruzado, había muchas personas inspiradoras. Amo a los chicos y a las chicas, indistintamente de su género, origen y creencia, pero entonces ¿Por qué me resulta tan difícil encontrar a alguien que realmente me fascine? Siento que la gran mayoría de mis conocidos son eso, conocidos. A veces hago ver que me importan sus vidas, e incluso les ofrezco mi tiempo y mi ayuda aún sabiendo que ellos también hacen ver que les importa la mía. Es extraño, pero siendo consciente de ello, acepto que formen parte de mi ciclo social, en vez de actuar como la persona sincera que soy, y apartarlos de mi vida.

Sé lo que quiero hacer en mi vida, y sé qué es lo que me llena. Quiero no dejar de moverme, ir arriba y abajo de este globo terráqueo tan prometedor, vivir las mil y una aventuras, aprender cosas nuevas día sí día también, y constantemente me pregunto: ¿Hago bien en madrugar a diario para dirigirme al mismo sitio de siempre, a hacer ver que escucho a los mismos profesores de siempre? Sé que se aproxima a lo que tengo que hacer, pero no sé si se parece tanto a lo que debo hacer.
De todas formas, yo lo hago.
Aunque eso va a cambiar.

Narración

Revolucionaria

21 septiembre

Esta chica, por lo triste que está, sigue teniendo unos ojos increíbles. 
Aunque se nota que tiene miedos, muchos miedos, tantos como ganas... Los hace temblar ante ella, se esconden, y ya no vuelven. 
Los chicos, digo.

Todos tenemos un ojo más potente que el otro, el que dirige y sostiene el peso de la mirada. Ella lo sabe y te come, te hace arder, y te deshace si te mira más de cinco segundos. 
Si arquea la ceja y entreabre sus apetecibles labios, considérate hombre muerto. 

Besarle en los dedos, jugar con sus aros dorados, acariciarle la mandíbula y admirar su cadera... placeres con los que sueño despierto siempre que la veo.
No quiero ser nunca inferior a ella, no quiero estar a sus pies. Quiero admirarla, ver como araña a la vida y que se luzca ante mi. Mi chica revolucionaria, quiero observarla y conocer sus juegos y armas, sus creencias y objetivos, y así sorprenderla e intrigarla. 

Romperle todos sus esquemas.
Que todo se le vaya de las manos.

Esta chica me gusta porque no abusa de las palabras y le rebosan los hechos de las manos.
Esta chica me gusta porque siento que me consume la vida cada vez que me cruzo con ella,
y volvería a cruzar mil veces más si así llego a besarla,
porque, ¿de qué sirve un beso, si no mata un poquito?

Narración

Incondicional

31 agosto

Ojala pudiera asumir como soy y seguir queriéndome incluso después de volver a meter la pata, pero no puedo evitar luchar contra mí misma. 
Aunque pierda siempre. 
Y es que soy de las que se mira al espejo y no se encuentra. Me observo por fuera y sólo veo unos ojos que gritan misterio, si es que el misterio se percibe por los ojos, y si es que estos pueden gritar, que aún no lo sé.
Me observo y me pregunto si el problema está en mí, si en verdad la vida es sencilla y soy yo quien juega a complicarla, y si la lealtad realmente está sobrevalorada.
Lealtad. 
Bonita palabra... me recuerda a "incondicionalmente".
Sin duda, uno debe amarse a sí mismo incondicionalmente, contra viento y marea, pase lo que pase. Uno debe ser su propio salvavidas. Ganarle la partida a la vida cuando esta se pone juguetona. Suena fácil, ¿a que sí? Me se la teoría de memoria, ahora solo falta dominar la práctica.

Me observo y me pregunto si una vez lograda la confianza y fidelidad propia, es necesario también sentir la lealtad de quién nos rodea, si uno puede lograr ser feliz sin compartirlo, y si la compañía es solo un "topping" según personalidades. Si es así, ¿Por qué buscamos incesantemente tener a "los nuestros" y cuanto mas cerca mejor?

El otro día leí en un libro de Espinosa que nunca hay que preguntarse el porqué de las cosas, ya que este no existe. A mi me resulta imposible, pero él opina que hacerlo solo trae tristeza. Decía también que la gente no actúa de manera natural y comprensible, y entendí que si uno no se comprende a sí mismo, no puede comprender a los demás. De la misma manera que si uno no se quiere a sí mismo, no será querido por los demás.

Ahora sé lo que quiero.
Quiero entenderme, quererme y admirarme incondicionalmente, para así lograr ser entendida, querida y admirada. No hace falta que sea incondicionalmente, con sentir una mirada que me lo grite me basta.

Narración

Sola e intensa

31 julio

Todo se repite una vez más.
Hacía tiempo que no me sentaba en mi escritorio a oscuras con las mejillas mojadas y esas tristes canciones en "repeat", la ventana abierta, y la luna brillando sola e intensa.
Hacía tiempo que no me sentía triste.
Siempre te he usado para soltar toda esa mierda que no aguanto dentro, y no te visito desde Diciembre porque entonces tenía tanta alegría dentro que no la quería compartir. La valoraba y la quería solo para mí. 

Hoy te vuelvo a visitar, y es que he gastado toda la alegría que tenia. Ya no me queda nada.
Es hora de creer en mi, y no me dejo. Me censuro, me desprecio y ni me compadezco.
He dejado que me desvalúen, que prescindan de mí, que me olviden. No he tenido que dar explicaciones, desmentir acusaciones ni remediar acciones. 
¿Por qué nadie ha querido mantenerme?
¿Por qué nadie ha creído que valiera la pena?
¿Por qué a nadie le ha costado alejarse de mí?

Ahora ya no quiero alguien que me consuele en la cama cuando no encuentre las palabras, ni alguien que me diga que todo va a estar bien. Ahora quiero ser yo quien me lo diga, quiero confiar en mí y desarmarme, aunque me cueste cien mil lágrimas y cien mil cicatrices. Porque ahora solo estoy yo, y si no me quiero y creo en mí, nadie lo hará. 

Narración

El que se va no vuelve, aunque regrese

08 octubre

Yo aún siento como tu sonrisa me deshace, como toda mi ropa huele a cuando estabas. Pero la memoria engaña, quizás esa noche no existió, quizás la luna no estaba tan llena como la vieron mis ojos, quizás todo fue un auto-engaño y ese cruce de miradas que anunciaban el alzamiento de mi bandera blanca ante ti, y ese ápice de luz pura y libre sólo existieron en mi deseo.

Dicen que ser libre es estar solo, desprenderse de todos y de todo, para así no tener raíces que te aten ni te amordacen. Yo contigo me sentía libre, no necesitaba tener nada por seguro, más que tus ganas de vivir.
Ahora me doy cuenta de que nadie habló de soledades, de llamadas de buenas noches que ahora ya no suenan, ni de que los cigarros y el chocolate, a medias, saben mejor.
La libertad se nos fue de las manos, y de tan libre que eras, tu sinceridad se fue por otro camino, y sin ella te perdiste tan tu, que cuando regresaste te habías vuelto hipócrita.

Al fin y al cabo, el que se va no vuelve aunque regrese. Aunque sonría igual, hable igual, bese igual, la mirada no vuelve a ser la misma.

Toda mi ropa huele a cuando estabas,
y es que aunque aún sigas aquí, ya te fuiste.

Narración

libres, juntos

28 julio

¿Me entiendes? –pregunté
¿Me entiendes?-contestaste imitando en tono "burleta"mi dulce voz, que a mi parecer me resta diez años a los diecisiete que tengo.

Y fue en ese momento cuando me di cuenta de que nada de lo que te acababa de preguntar se iba a quedar guardado en tu memoria. Que nunca llegaría a saber cuál crees que es la mejor manera para llegar a la isla de Angtong, y una vez allí, encontrar un sencillo chiringuito de playa donde comer pescado recién pescado. Ni por qué a pesar de no entenderme, me mirabas fijamente a los ojos mientras sonreías y unos tímidos hoyuelos aparecían en tus oscuras mejillas.


O quizás eso último sí lo entendía.
Y es que tú y yo nos entendíamos .
Tú deshacías el iceberg que había en mi interior con la pureza de tu ser.
Y yo desataba una suave brisa gélida que calmaba tu piel manchada debido al dichoso sol tropical que te acariciaba desde siempre con sus ardientes rayos.

Si eso no es entenderse,
no sé qué lo es.

¡Nos vemos mañana en Koh Tao! – gritaste desde tu barco mientras zarpaba y sonreías de oreja a oreja.
Una estúpida sonrisa y un tono rojizo se apoderaron de mi cara.

¿Como sabia aquel extraño (no tan extraño) que mañana iba a ir a Koh Tao?
¿Estaría él dispuesto a seguir el rastro de mi deshielo por la isla tailandesa?
Sinceramente no sé a quién pedírselo.
No sé quién tiene el poder de la casualidad.
O si es libre,
Cómo tú y yo,
Cómo nosotros;
Si nos encontramos mañana.

Narración

19

08 mayo

Hay domingos que no suman. Que no sirven. Que no cuentan.
Solo restan.
Latidos. Suspiros. Horas.
Domingos en los que me haces falta. Domingos carentes de luz. Domingos de terrazas mojadas. Domingos de sábanas llenas, pero domingos vacíos.

La ciudad ardía tras su silueta desnuda.
Sujetaba con una mano el cigarrillo
y con la otra mi vida.
Y yo sentía que el fin del mundo estaba tan cerca, que podíamos ir caminando hacia él.



Quizás el destino no es más que otro lugar de paso, y la salvación esté en lanzarse hacia lo desconocido.
Porque no es en lo desconocido donde encontramos personas que simplemente pasan por nuestra vida, sino personas que la atraviesan, nos rasgan, nos manchan, nos mojan, nos escriben una historia.
Y derrumban nuestras paredes, dónde alguna vez escribimos las poesías más bellas.

Y se van y nos arruinan.


Pero si os fijáis bien veréis que esto no son ruinas, son cimientos.

y luego volverás a mi
y yo seguiré esperándote.

Narración

Ojalá todo volviera a ser como solía

27 enero

¿Qué haces si la tristeza te asalta en medio de la calle y no tienes unos brazos para salvarte? ¿O aun peor, que haces si la tristeza te asalta en tu casa, y te sientes perdida como si estuvieras en medio de la calle?

No te recomiendo hacerte esto por las noches. 
Siempre que vas a dormir dices que necesitas dejar la mente en blanco, que ese debe ser el momento del día en que digas stop y todo el mundo que hay en tu cabeza pare de golpe. Que todos esos hombrecitos que mueven cosas en tu cabeza se echen una siesta. Usted, hombrecito número 183, deje de transmitir presión acerca del trabajo de economía de la empresa que no ha hecho y descanse, y tú, el 32, que por mucho que le eche de menos ya nada va a volver a ser como solía, ya lo sabe, deje de repetírselo una y otra vez y vaya a descansar. 
Tómese una cerveza, un café o dese una alegría.
Ojalá el momento del día que tienes para descansar y relajarte no fuese el punto máximo de bombardeo de preocupaciones, la cumbre de la incitación a que te pongas la música más triste y te preguntes el porqué de todo, por qué la vida y por qué yo y no tú, o tú y no yo, o por qué no nosotros.
Simplemente la disconformidad de conformarnos con cualquier desgracia que no sean las que nos pasan. Pero bueno, cuando ya repites las canciones veintisiete veces, los ojos ya recaen llorosos y se van cerrando solos, cuando te das cuenta de que te quedan tres horas de sueño, entonces dices joder, 
por qué a mí.
Necesito dormir y no me dejo. 
Espero que sea una crisis, espero que al final no resulte que mi vida es una puta crisis, pero joder, duérmete ya, que seguro que no estás tan sola y perdida en esto. 


Y sino ¿Por qué me lees con esas ojeras?

Broods - Bridges

Perdón por la ausencia; he estado algo perdida.